2000 – Trieste – Visita a bordo del USS Dwight D. Eisenhower (CVN-69)


Trieste – 12 marzo 2000

A la mañana, buen momento, usted troviamo a Milano. Una densa niebla lo envuelve todo en sus bobinas y hace que los límites no definidos. La visibilidad no exceda 30 mt. El día tiene ahora difícil.

Sólo la noche antes de recibir la noticia de la presencia en la bahía de Trieste CVN-69 y pudimos, a través de algunos de acoplamiento, para obtener un permiso para visitar. Ahora bien, esta niebla es probable que nos saltamos la cita con 100.000 toneladas de acero en el mar. Sandro, como de costumbre, tomar la situación en la mano y allá penas: <<Tranquilo, guido io. Problema no c'è>>. Nuestra Señora de Loreto nos ayudan durante todo el viaje teniendo en IFR total de ambos lados de la línea blanca en la carretera en 150 Km / h. En Trieste, sin embargo, la situación no es mejor. Más bien. La niebla es más densa y de inmediato nos dice que la primera ronda de visitas, previsto 10,00 salto. Ponemos en la cola esperando para subir en la segunda ronda. De repente, el oficial que los gritos de embarque “donde es el grupo de Milanese?!?”. En un momento en que nos embarcamos el barco que nos llevará a bordo del portaaviones. Cuando el barco viene en el muelle nos tragamos por la niebla. Hay curiosidad por saber cómo el piloto se encuentra el Eisenhower sin él rompiendo y pedirle. La respuesta es simple: “ves esta pequeña isla en medio del mar?” pide señalando la pantalla del radar “bien, è lei !!”. Confiados esperan ver a simple vista. De repente, la velocidad del motor disminuye, la velocidad disminuye y vemos el espejo de proa salir de la grisura.

El aterrizaje es apresurada y, a lo largo de una serie interminable de escaleras, llegar al hangar bajo el puente. Ante nuestros ojos, tenemos Tomcat, Avispón, Vikingo, Prowler y todas las cosas buenas de la Marina de los EE.UU.. Personalmente es un sueño hecho realidad.

Canonizziamo lo posible, pero la luz no es suficiente. Mientras tanto, la niebla es un poco’ adelgazado y subir a cubierta. Los planos se apilan unas sobre otras, pero el espectáculo es indescriptible.

Ni siquiera podemos disparar a todos los planos apilados en 330 metros del puente que es el momento de tomar el barco para el regreso. A regañadientes bajamos todas las escaleras y tienen lugar en el barco que nos llevará al puerto, no sin antes hacer un recorrido por toda la nave para que podamos fotografiar desde todos los ángulos.

Sin duda una experiencia que quedará grabado en nuestra memoria

Para fotos……